jueves, 30 de junio de 2016

Cuentos de Chéjov

Estas últimas semanas me he dado el gusto de releer a Chéjov, una de esas actividades periódicamente sanas para el espíritu.

Antón Chéjov (o Chékhov, o incluso Tschechow, la latinización de nombres rusos siempre es discutible) es reconocido en la actualidad principalmente por sus obras de teatro (El jardín de los cerezos, La gaviota o Tío Vanya), pero aquí quiero destacar su labor como cuentista, en el mejor sentido de la palabra. Chéjov vivió apenas 44 años, marcados por la tuberculosis que finalmente se lo llevó a la tumba, y a su muerte en 1904 dejó publicados más de doscientos relatos cortos donde destiló los temas esenciales de la época dorada de la literatura rusa, a la que él mismo puso prácticamente fin.

Decía Gorki con acierto: «Al leer los cuentos de Chéjov uno parece sumergido en un día triste de finales de otoño, cuando el aire es tan transparente y en él se recortan con punzante nitidez los árboles desnudos, los estrechos edificios, la masa gris de la muchedumbre». En efecto, la prosa de Chéjov es triste pero piadosa, como compadeciéndose del aciago sino de sus personajes. A él, como a Terencio, nada humano le era ajeno.

Sus temas principales son los ya característicos de la literatura rusa decimonónica: la vacuidad de la vida moderna, la incapacidad de la sociedad en su conjunto para progresar, frenada por una burocracia que empapa a todos sus estratos, y el cruel trato reservado para quienes intenten apartarse de lo establecido. Sus personajes se caracterizan por la debilidad de carácter, esa fatal carencia de voluntad para cambiar de vida o influir positivamente en quienes les rodean, a pesar de que posean una inteligencia activa y en su fuero interior comprendan qué es lo que va mal, y en muchos casos acaban cayendo en la desesperación o en un absurda fe en un futuro que supuestamente mejorará por sí solo. Es como leer a Dostoyevski, pero ahorrándose mil doscientas páginas de Los hermanos Karamazov donde no pasa absolutamente nada .

En su largo haber de relatos tenemos desde historias de dos o tres páginas a auténticas novelas cortas como El pabellón nº 6 (que supuestamente impresionó mucho a Lenin) o Historia anónima. Algunos son humorísticos, otros básicamente costumbristas y unos cuantos muy tristes, pero siempre con una cualidad tan marcada como indefinible, esa cierta «chejovidad» que acompaña con amabilidad a sus protagonistas hasta el desastre final.

Narrativamente, sus historias se caracterizan por una estructura tenue, donde los tres actos están muy poco diferenciados. Chéjov huye de cualquier tipo de deus ex machina y busca que los eventos fluyan de forma natural, a menudo sin sucesos específicos que apresuren la trama. Sus finales tienden a ser anticlimáticos, o incluso no hay un final propiamente dicho y la trama se diluye en la vacuidad de lo cotidiano. Esto les proporciona una sensación de veracidad difícilmente igualable.

En estos últimos años la editorial Páginas de Espuma ha ido publicando los cuentos completos de Chéjov en cuatro tomos (creo que hasta la fecha sólo han salido los tres primeros). Es una empresa digna de encomio, pero me da que para aproximarse por primera vez a este autor conviene hallar una puerta de entrada más accesible; por ejemplo, alguno de los tomos breves que en su momento publicó Alianza Editorial, baratos y muy dignos.

Nota: Vaya, veo que justo esta es la entrada nº 100 de Disportancia . Gracias por acompañarme durante este tiempo.

jueves, 16 de junio de 2016

La Fuente de las Tinieblas

Ha llegado el momento. Tras años de esfuerzo y paciencia, se publica mi primera antología en solitario, La fuente de las tinieblas. ¡Tacháan!

Sacar un libro propio es un objetivo presente en toda carrera literaria, por modesta que sea (y la mía decididamente lo es), y puedo aseguraros que se vive con una mezcla de nervios e ilusión. Las antologías colectivas tienen sus pros y sus contras, pero en cualquier caso estás protegido en mitad de «la masa» junto a los demás autores. Pero cuando el único nombre de la portada es el tuyo no hay excusas, estás solo ante el peligro. Ya sólo cabe decir aquello de alea jacta est.

Pero vamos a lo importante. Siempre me quejo de la poca información que suele haber sobre los libros que aparecen, de forma que en muchas ocasiones tenemos que comprar a ciegas, así que voy a dedicar este artículo a explicar qué contiene La fuente de las tinieblas y por qué podría apeteceros leerla. Iré actualizándolo con todo lo que vaya surgiendo de relevancia.

Contenido

La fuente de las tinieblas es una antología con quince relatos de los Mitos de Cthulhu, más específicamente relatos suburbanos de los Mitos de Cthulhu (luego volveré sobre esto), publicada por Edge Entertainment. Entrando al detalle técnico, son 315 páginas y algo más de 100.000 palabras, con encuadernación en tapa dura a color e ilustraciones en blanco y negro entre relato y relato. El precio, 19.95€, me parece razonable para los tiempos que corren (y de todos modos yo en eso no tengo voto).

Este es el índice, con enlaces al hilo correspondiente a cada relato en Leyenda.net, donde encontraréis opiniones de los lectores:

Los relatos son inéditos salvo el primero, La voz de la razón, que apareció en una antología hace cuatro años. Lo he dejado porque fue mi primera historia sobre esta ambientación y conecta con alguna de las posteriores, y lo podéis leer de forma gratuita si lo descargáis desde Lektu.

Género

En la portada, debajo del título, se lee «Relatos suburbanos de los Mitos de Cthulhu». ¿Qué leches significa eso? Dedico el prólogo del libro (que está parcialmente reproducido en este artículo de la web de Edge) a explicarlo, pero por no aburriros con parrafadas, digamos que a la hora de plantear el proyecto a la gente de Edge primero me lo planteé a mí mismo: ¿qué podían aportar mis historias a todo lo que ya se había hecho sobre los Mitos?

Todos conoceréis, imagino, lo que son los Mitos de Cthulhu, esa serie de historias y demás parafernalia surgidas en torno a la obra seminal de H.P. Lovecraft (en caso contrario, os invito a visitar mi web sobre los Mitos, Leyenda.net). Evidentemente me encanta este género y he publicado varios relatos lovecraftianos, pero eso no me parecía suficiente.

Repasando mis relatos, me sorprendió encontrar en los mejores un hilo común: el entorno. Un ambiente suburbano, una lúgubre ciudad dormitorio sin identificar (que finalmente se llamó Fontenebra) donde las tramas que planteaba adquirían una dimensión humana más allá del típico «tentáculos en la vieja mansión». Así, y permitidme una analogía cromática, el contraste no surgía del negro/mal y el blanco/bien, sino de ese negro profundo de los Mitos frente al deprimente gris suburbano. Me gustaba. Y milagrosamente Edge no me mandó a freír espárragos, sino que compartió ese entusiasmo.

Así, en La fuente de las tinieblas vais a encontrar relatos donde pueden aparecer gules, profundos, hombres serpiente, tcho-tcho e incluso (¡sí!) tentáculos, pero siempre dentro de historias que tratan de la soledad, la ignorancia, los placeres fáciles que igual de rápido se olvidan o, simplemente, de la indiferencia de la sociedad hacia el individuo. Lo sé, no es lo habitual. Espero que os guste.

Cómo conseguirlo

La fuente de las tinieblas está a la venta desde el 8 de julio. Se puede conseguir en grandes librerías (FNAC, Casa del Libro), tiendas especializadas y en librerías online, y estos son algunos enlaces que os ayudarán a localizarlo:

Dentro de las tiendas online, está en Amazon, en Edge Entertainment o en Cyberdark.

Si preferís comprar en tiendas «de verdad», estos son los puntos de venta de la distribuidora, SD Distribuciones. Normalmente las tiendas que lleven juegos de Edge o de los Mitos lo tendrán.

Si os movéis por grandes superficies, también está disponible en el FNAC y en la Casa del Libro.

Y para adquirirlo desde el extranjero, la mejor opción parece ser Book Depository; sale un poco más caro pero no hay gastos de envío y, por experiencias de lectores, funciona bien.

Reseñas

Sabréis lo importantes que son las reseñas para dar a conocer nuevos libros, en particular cuando el autor está dando sus primeros pasos. Hasta el momento tengo identificadas estas reseñas, todas ellas bastante positivas :

También estoy atento a los comentarios espontáneos de los lectores en las redes, que me parecen los más sinceros y agradezco sobremanera. Los suelo (re)tuittear desde mi cuenta, @AitorSolar.

La fuente de las tinieblas, Aitor Solar.
Edge Entertainment, 2016. 315 págs, 19.95€.