domingo, 18 de marzo de 2018

De vuelta de la Complu

El otro día os invitaba a asistir a la jornada Celebrando el legado de H.P. Lovecraft en la cultura popular que iba a tener lugar en la Universidad Complutense, y hoy estoy aquí para poneros los dientes largos a quienes no vinisteis .

Tuvo lugar en la Sala Azul de la Facultad de Ciencias de la Información (dato curioso: por lo visto es la misma sala donde transcurría parte de la película Tesis, de Alejandro Amenábar) y todo comenzó, como es debido, con la proyección de la película de Call of Cthulhu. Lamentablemente no pude llegar a tiempo de verla, pero no pasa nada porque ya la disfruté en 2014. Sí que me presenté para la siguiente, The Whisperer in Darkness. Curiosa versión la que ha rodado la HPLHS, que desborda calidad y afecto pero se aleja bastante en su segunda parte de lo escrito en el relato original. Muy entretenida, en cualquier caso. Por desgracia no tengo fotos de las proyecciones, estábamos todos absorbidos por el embrujo de la pantalla.

Y luego ya sí, nos subimos al estrado para dar la conferencia, que fue más bien una charla distendida en la que el público también intervino, pues al fin y al cabo allí todos éramos aficionados al mundo lovecraftiano. Por si os interesa el dato, calculo que en esos momentos seríamos unas veinticinco personas en la sala. No, no movemos masas. Aún.

Durante hora y pico Carlos, Diego, Aida y un servidor estuvimos debatiendo sobre las oleadas de influencia lovecraftiana (tanto directa como indirecta) que han tenido lugar a lo largo de las décadas sobre las diversas artes populares, principalmente cine y literatura pero también cómic, videojuegos y hasta música. Yo creo que todos lo pasamos bien y quizá hasta alguien aprendió algo que no sabía.

Posteriormente nos fuimos a tomar algo por ahí y seguir departiendo sobre nuestras aficiones, pero me permitiréis que corra un tupido velo sobre esa parte para salvaguardar el buen nombre de los implicados . Baste decir que hubo muchas risas y los oportunos sacrificios en honor de los Otros Dioses para tan señalada efeméride.

martes, 6 de marzo de 2018

Con Lovecraft en la Complutense

Temía yo que esta vez el aniversario de Lovecraft transcurriera sin los apropiados fastos, con lo mucho que disfrutamos el año pasado… ¡Pero no será así!

El viernes 16 de marzo a partir de las 17:00, estaremos en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense para disfrutar de las películas lovecraftianas de la HPLHS, y participaré personalmente en una charla-coloquio tentacular a las 19:45. Por supuesto, estáis todos invitados.

Y todo esto es posible gracias a Pablo González, profesor de la facultad de Derecho de la UCM, que ha organizado la jornada y además ha tenido a bien que la incluyamos dentro de las actividades del 15º aniversario de Leyenda.net. ¡Un aplauso por él!

Aquí tenéis los detalles:

Programa

  • 17:00 Presentación
  • 17:05 Primera sesión – The Call of Cthulhu
    Año: 2005. Duración: 47 min. Dirección: Andrew Leman. Producción: Sean Branney; Andrew Leman. Reparto principal: Matt Foyer; John Bolen; Ralph Lucas. Música: Troy Sterling Nies; Ben Holbrook; Nicholas Pavkovic; Chad Fifer.
  • 18:00 Segunda sesión – The Whisperer in Darkness
    Año: 2011. Duración: 104 min. Dirección: Sean Branney. Producción: Sean Branney; Andrew Leman. Reparto principal: Stephen Blackehart, Zack Gold, Autumn Wendel. Música: Troy Sterling Nies.
  • 19:45 Coloquio – «Entidades primigenias y otros seres abyectos: la obra de Lovecraft en la cultura popular» con Aida Cordero, Aitor Solar, Carlos Díaz Maroto, y Diego Nistal
  • 21:15 Clausura

La proyección y posterior coloquio tendrán lugar en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (Metro - línea 6, parada Ciudad Universitaria. Autobuses - 82, 132, G, U) , en la sala azul (sótano segundo) con capacidad para 140 personas.

Os esperamos .

martes, 27 de febrero de 2018

Homeopatía literaria

Sí, eso he dicho, homeopatía literaria. Vaya por delante que no soy partidario de la homeopatía, es una patraña sin base científica que abusa del efecto placebo y de la ingenuidad de los pacientes. Pero cuando hablamos de la literatura la cosa cambia y puede dar buenos resultados. Tampoco poseo ninguna prueba concluyente de que mi teoría realmente tenga un efecto real, pero oiga, «a mí me funciona» .

Vale, vamos al meollo. ¿A qué me refiero con esto que me he inventado de «homeopatía literaria»? Imagino que todos sabéis en que se fundamenta la homeopatía: se coge un supuesto principio activo y se diluye cada vez más hasta que no queda ni una sola molécula del mismo, con la peregrina noción de que, de algún modo, el agua «recuerda» ese componente y actúa en consecuencia. Bien, pues aquí la idea es similar. Se trata de escribir algo y luego quitarlo de la versión final, con la convicción de que incluso sin estar presente afectará al resto del texto. Tiene sentido, porque cuando escribes no sólo estás pensando en la frase que redactas en este mismo momento, sino también lo que ya has escrito y lo que piensas poner a continuación.

Un ejemplo ilustrativo. Supongamos que tu personaje se aproxima a una situación de peligro mortal de la que se librará por los pelos en el último momento. Pues se trata de escribir una escena en la que realmente muera, para luego quitarla y sustituirla por su salvación. ¿Por qué? Pues porque redactarás el resto del texto en consecuencia, de forma que todo apuntará a que de verdad la va a palmar. Así, cuando finalmente se salve, resultará más emocionante. Sencillo, ¿no?

Hay más aplicaciones de esta terapia. Por ejemplo, puede que desees no ser demasiado explícito en las escenas de violencia o sexo. Esto es muy comprensible, pero se corre el riesgo de que toda la narración quede floja. Para evitarlo, puedes escribir realmente esas escenas con toda su crudeza y luego «taparlas» con un fundido en negro o algunas elipsis oportunas. Aunque el lector no encuentre los detalles en la versión final, notará que los personajes sí saben lo que pasó y lo han vivido, lo que da fuerza al conjunto.

Otra posibilidad más ortodoxa: a menudo los acontecimientos del presente emanan de algo que sucedió en el pasado y que sólo deseas referir indirectamente. Pues aun así, conviene escribirlo para que los detalles y connotaciones resulten coherentes y, sobre todo, factibles. Quién estuvo allí, por qué y qué hizo. Cuán a menudo se mete la pata por dejar de forma nebulosa un aspecto sobre el que debe pivotar la trama, sin tener algo sólido a lo que agarrarnos.

Creo que la idea está clara. Después ya depende del perfeccionismo de cada uno, pero como ese texto luego lo vamos a borrar o guardar en el cajón, en principio no merece la pena detenerse en cuidar el estilo o que las descripciones fluyan, es más importante su intensidad: sucesos impactantes, diálogos cortantes, hechos cuyas «ondas» alcancen al resto del texto. Pero como siempre digo, que cada uno pruebe y se quede con lo que le funciona.

Espero que esta breve entrada os haya sido útil. En el blog encontraréis otros consejos literarios, por ejemplo en este otro artículo. Hasta la vista.